Viernes 09 de enero de 2026
08 JAN 2026 - 09:07 | Sociedad

Día del Gauchito Gil: por qué se celebra hoy 8 de enero

Cada 8 de enero miles de personas en todo el país recuerdan al Gauchito Gil, una de las devociones populares más extendidas de la Argentina, con rituales, promesas y peregrinaciones marcadas por el color rojo.

Miles de fieles levantan altares al costado de las rutas, colocan banderas rojas, encienden velas.

Antonio Plutarco Cruz Mamerto Gil Núñez, conocido popularmente como Gauchito Gil, habría nacido hacia 1840 en Pay Ubre, una zona rural cercana a Mercedes, en la provincia de Corrientes. Su figura se mueve entre la historia y la leyenda: no existen registros oficiales que confirmen con precisión su fecha de nacimiento ni los detalles de su vida.

Las versiones más difundidas señalan que fue peón rural y que, en su juventud, fue reclutado para combatir durante la Guerra de la Triple Alianza. Otras narraciones indican que también integró milicias locales en conflictos internos de la época. A ese trasfondo se suman relatos populares que hablan de un romance prohibido con una viuda adinerada, lo que lo habría puesto en la mira de autoridades y enemigos locales.

La leyenda sostiene que, tras una revelación espiritual de Ñandeyara —el dios guaraní—, el Gauchito Gil decidió abandonar las armas al escuchar el mandato de no derramar la sangre de sus semejantes. Desde entonces, se lo recuerda como un justiciero popular: ayudaba a los más pobres, robaba a los ricos y curaba a los enfermos, ganándose la devoción del pueblo.

Finalmente fue capturado y condenado a muerte. Según la tradición oral, fue colgado de un árbol con la cabeza hacia abajo y degollado. Antes de morir, le habría dicho a su verdugo que rezara por él porque su hijo estaba gravemente enfermo. Al regresar a su hogar y cumplir la promesa, el hijo del ejecutor sanó, dando origen a la creencia en los poderes milagrosos del Gauchito.

Por ese motivo, cada 8 de enero —fecha de su muerte— miles de fieles levantan altares al costado de las rutas, colocan banderas rojas, encienden velas y realizan ofrendas para agradecer favores o pedir protección, manteniendo viva una de las manifestaciones de fe popular más arraigadas del país.