Será la Copa de la discordia, un torneo que disparó discusiones y dividió a la sociedad de todo el continente. Aquel que iba a ser organizado entre Argentina y Colombia y terminará disputándose en Brasil, una vez más. La Copa América, atravesada por conflictos sociales, políticos y sanitarios, tendrá la apertura de su 47ª edición este domingo, cuando Brasil y Venezuela abran el fuego en el estadio Mané Garrincha de Brasilia, muy cerca del Palacio de Planalto, la sede del poder ejecutivo del país.
Y no parece casual. En definitiva, muy a pesar de las críticas que recibió desde distintos sectores, el certamen fue posible gracias a Jair Bolsonaro a pesar de la situación catastrófica a nivel sanitario que vive el vecino país.
Pero dejó abierto un interrogante: ¿el show siempre debe continuar? Los compromisos comerciales son ineludibles, aunque tres sponsors decidieron no acompañar el torneo (algunos, al menos de manera "presencial" en tierras brasileñas). Se trata de Mastercard, Ambev y Diageo; una tarjeta de crédito, la mayor cervecera del mundo y la empresa dueña del whisky Johnnie Walker, el vodka Smirnoff y el gin Tanqueray.
Y es cierto que en Brasil golpea fuerte: es el tercer país con más contagios del mundo (17.374.818 hasta la noche de este sábado) y el segundo con más muertes (486.272; de los cuales este sábado se registraron 1.922).
No obstante, el áspero clima social que se generó en las calles colombianas por la decisión del gobierno de Iván Duque de aplicar una reforma tributaria y la situación sanitaria en argentina, se devoraron el torneo y la posibilidad de generar 100 millones de dólares en hospedaje, catering y traslados de las diez delegaciones.
Brasil, cuyo presidente tiene una mirada aperturista que produce más rechazo que aceptación, recibió el torneo. Y el Tribunal Supremo de Justicia, en fallo dividido, le dio la derecha a pesar de las presentaciones que hicieron desde distintos sectores de la oposición que responden a Lula Da Silva, histórico dirigente del Partido de los Trabajadores.
No habrá público en las tribunas, ni siquiera en la final, programada para el 10 de julio en el Maracaná. Y habrá un estricto protocolo sanitario que presentó la Conmebol y fue aprobado por el Ministerio de Salud brasileño.
Los jugadores se moverán en burbujas. Irán del hotel al estadio o al aeropuerto y viceversa. Algunas selecciones, incluso, optaron por hacer base en su propio país. Es el caso de Argentina, que solicitó concentrarse en el predio de Ezeiza y viajar 24 horas antes de cada partido.
Hubo un acuerdo con Sinovac para la vacunación de los miembros de cada seleccionado -no deben superar los 65 integrantes-, aunque no todos se inocularon.
Sólo cinco futbolistas de la Selección se aplicaron la vacuna contra el Covid-19: Juan Musso, Rodrigo De Paul, Nahuel Molina, Leandro Paredes y Angel Di María.
Sólo seis federaciones retiraron las dosis de Sinovac: Uruguay, Paraguay, Perú, Chile, Venezuela y Ecuador. Los peruanos dijeron que no era justo que se vacunaran los jugadores y no parte de la población. Finalmente, sólo se inocularon algunos.
La Conmebol decidió hacer una enmienda en su reglamentación: permitirá la sustitución de jugadores (sin limitaciones), incluidos en la nómina definitiva, en la que el límite era 50 (Scaloni eligió 43), cuyo hisopado haya dado positivo o aquellos que sean considerados “contactos estrechos”, de acuerdo a la legislación local.
Bajo esta coyuntura se jugará una Copa que puede ser la última bala de plata para Lionel Messi, más allá del Mundial, más complejo por el nivel de las selecciones europeas.
El crack argentino disputará su sexto torneo continental. No será sencillo en un escenario en el que siempre fue campeón Brasil, cuyas estrellas jugarán bajo protesta, enojados con la organización.
Sin embargo, alimenta el sueño de la épica, dar la vuelta olímpica en el Maracaná, aquella que se le negó ese mismo estadio el 13 de julio de 2014, cuando cayó con Alemania en Río de Janeiro.
Argentina es favorito por historia, al margen del recambio y los desniveles que mostró ante Chile y Colombia en las Eliminatorias. Brasil, dicho está, tiene todos los números para llegar a la final. Posee futbolistas de élite, con Neymar a la cabeza. Uruguay, el más ganador con 15 trofeos, llegará con el sabio Maestro Tabárez en el banco, Luis Suárez y Edison Cavani en el ataque y varios jóvenes.
27 de octubre. El jugador del Bayer Munich, de 33 años de edad, es el primer inglés que lo consigue desde 2001. El argentino resultó el único sudamericano entre los 15 mejores del mundo según la compulsa organizada por la revista France Football.
20 de octubre. Nuestro país logró el mejor puntaje de Sudamérica y el segundo puesto en Latinoamérica. Pasadas 73 horas de iniciada, la supermaratón sigue disputándose en una decena de países.
19 de octubre. Cristian Bartolochini, oriundo de San Luis, se coronó ganador poco después del mediodía de este lunes, tras completar una distancia de 342 kilómetros recorridos.
19 de octubre. La delegación partió hoy rumbo a la ciudad cabecera del partido de General Pueyrredon, donde se disputará la instancia decisiva desde hoy y hasta el viernes. Dolores tendrá representantes en un total de 29 disciplinas, entre las deportivas, las culturales y las artísticas.
17 de octubre. Quince corredores representan a la Argentina en una competencia internacional de resistencia que se desarrolla simultáneamente en más de 70 países.
14 de octubre. Será uno de los dos argentinos que competirá en Shanghái (China) y afrontará su segunda experiencia en el Mundial, ya que el año pasado participó –con buen suceso– en Chile.
07 de octubre. Después del triunfo ante Benín, de los festejos y de los sentidos homenajes, el capitán tomó el micrófono y, visiblemente emocionado, habló “más que nunca” y a corazón abierto, como pocas veces se lo vio antes.
06 de octubre. El partido contra el equipo africano está previsto para este martes a las 20:00, pero los shows en el estadio Monumental comenzarán desde las 16:00 y se reanudarán luego del último encuentro del “10” con la celeste y blanca.