Durante la Semana Santa, una de las fechas centrales del calendario cristiano, se conmemoran la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo a lo largo de un período de profunda carga espiritual.
En ese marco, el Viernes Santo adquiere un significado particular: recuerda el momento de la crucifixión y muerte de Cristo, por lo que la Iglesia invita a los fieles a vivir la jornada con recogimiento, penitencia y reflexión.
Una de las prácticas más extendidas es la abstinencia de carne, establecida en el Derecho Canónico, el conjunto de normas que regula la vida interna de la Iglesia Católica. Esta indicación no responde a una cuestión alimentaria, sino a un gesto simbólico: la carne —especialmente la de animales terrestres— se asocia tradicionalmente con el cuerpo de Cristo, por lo que evitar su consumo expresa respeto y sacrificio.
QUÉ CARNES NO SE PUEDEN COMER EL VIERNES SANTO
La normativa religiosa indica evitar el consumo de carne de animales terrestres. Esto incluye carne vacuna, pollo, cerdo y todos sus derivados.
El sentido de esta práctica es espiritual: se trata de un acto de penitencia que busca acompañar el sufrimiento de Cristo y promover una actitud de austeridad.
En contraposición, el consumo de pescado sí está permitido. Históricamente, el pescado ha estado ligado al cristianismo primitivo —incluso como símbolo de los primeros creyentes— y por eso se convirtió en la alternativa más habitual en esta fecha.
AYUNO Y ABSTINENCIA: QUÉ INDICA LA IGLESIA CATÓLICA
Además de la abstinencia de carne, el Viernes Santo también está marcado por el ayuno. Según la tradición de la Iglesia Católica, esta práctica consiste en realizar una comida principal al día, acompañada por dos ingestas menores que, en conjunto, no deben igualar la cantidad de la comida principal.
Ambas prácticas —ayuno y abstinencia— no son fines en sí mismos, sino medios para reforzar el sentido espiritual de la jornada: la reflexión, el sacrificio y la conexión con uno de los momentos más significativos de la fe cristiana.
20 de mayo. La Justicia investiga el accionar policial tras el accidente y la agresión sufrida por el adolescente de 15 años que falleció por un severo traumatismo de cráneo, según reveló la autopsia. “La Policía le dio un permiso a Marzzellino para matar: lo mató a golpes a Kevin delante de ellos”, le dijo el abogado de la familia de la víctima.
20 de mayo. Hasta el momento, la única persona imputada formalmente en la causa es la conductora del Ford Ka que chocó a la motocicleta en la que viajaba Kevin Martínez, de 15 años, quien falleció por una “fractura múltiple de cráneo”.
19 de mayo. El episodio quedó registrado por las cámaras de seguridad y los ladrones venían de robar en una vivienda lindera, contó la mujer, cuyo marido fue golpeado con un ladrillo. Los delincuentes escaparon y abandonaron el auto cerca del aeropuerto de Mar del Plata, sobre la Ruta 2.
19 de mayo. Ocurrió ayer por la noche a la altura kilómetro 376, cerca de Costa Esmeralda. Los ocupantes del Citroën DS3 no sufrieron heridas de gravedad, pero el animal murió en el lugar.
19 de mayo. Se trata de Kevin Martínez, el joven que resultó herido de gravedad cuando su moto chocó con un auto y luego fue golpeado por un vecino mientras permanecía inmovilizado en una camilla. El abogado de la familia habló con ENTRELINEAS.info y reclama la inmediata imputación y detención del agresor.
18 de mayo. Ocurrió durante la madrugada del sábado en pleno centro de la ciudad. Las cámaras de seguridad registraron cómo los delincuentes ingresaron al local montados a caballo, eligieron lo que querían llevarse y escaparon con calma. Todavía no pudieron ser identificados.
18 de mayo. La violenta secuencia ocurrió delante de efectivos policiales, agentes municipales y personal de salud, que habían acudido al lugar después de que el joven fuera embestido por un auto. Otro adolescente que lo acompañaba está internado en grave estado. La causa está caratulada como homicidio culposo.