Tarifas, deudas y crédito: las tres claves que explican por qué cada vez cuesta más llegar a fin de mes
Los hogares de menores ingresos destinan hoy cerca del 22% de su presupuesto al pago de servicios públicos y transporte, cuatro veces más que a fines de 2023. Al mismo tiempo, aumenta la morosidad y millones de argentinos comienzan a quedar excluidos del sistema de crédito formal.

Los hogares de menores ingresos pasaron de destinar el 5,3% de sus ingresos al pago de luz, gas, agua y transporte en diciembre de 2023 a casi el 22% en la actualidad.
El peso creciente de los servicios públicos sobre los ingresos familiares y el deterioro del acceso al crédito son dos fenómenos que, analizados en conjunto, ayudan a explicar por qué llegar a fin de mes sigue siendo un desafío para millones de argentinos. Aunque ambos datos provienen de informes distintos, describen una misma realidad: el presupuesto de los hogares quedó cada vez más condicionado por los gastos esenciales y el endeudamiento.
Dos investigaciones publicadas en las últimas horas por La Nación y Clarín permiten entender por qué la percepción de una economía doméstica cada vez más ajustada persiste pese a la desaceleración de la inflación respecto de los niveles extraordinarios registrados tras el cambio de gobierno. Si bien el ritmo mensual de aumento de los precios se redujo en comparación con los primeros meses de la actual gestión, la inflación continúa siendo elevada, mientras el fuerte incremento de las tarifas, el transporte y otros gastos esenciales modificó profundamente la estructura del presupuesto familiar.
El primero de los informes, elaborado por el Observatorio de Tarifas y Subsidios de la UBA-Conicet y difundido por La Nación, muestra que los hogares de menores ingresos pasaron de destinar el 5,3% de sus ingresos al pago de electricidad, gas, agua y transporte en diciembre de 2023 a casi el 22% en la actualidad. El dato refleja el impacto de la reducción de subsidios y la actualización de los precios regulados impulsados por el Gobierno nacional como parte de su programa de estabilización económica.
Ese cambio implica que una porción mucho mayor del ingreso mensual queda comprometida antes incluso de afrontar el resto de los gastos cotidianos. Electricidad, gas, agua y transporte dejaron de representar una parte menor del presupuesto para convertirse en uno de sus principales componentes.
En términos prácticos, esto significa que, aun cuando un salario logre acompañar parcialmente la inflación, el margen disponible para el consumo puede seguir reduciéndose si los gastos fijos crecen a un ritmo mayor que el resto del presupuesto.
La otra cara del fenómeno aparece en el informe publicado por Clarín, basado en estadísticas del sistema financiero. Allí se observa un aumento sostenido de la morosidad tanto en préstamos personales como en tarjetas de crédito, junto con un dato que preocupa a bancos y entidades financieras: casi 7 millones de argentinos ya no califican para acceder a nuevo financiamiento debido al deterioro de su perfil crediticio.
La relación entre ambos procesos resulta evidente. Cuando los gastos esenciales absorben una parte creciente del ingreso, muchas familias recurren al crédito para sostener otros consumos o afrontar imprevistos. Pero cuando esa deuda deja de poder pagarse, también desaparece la posibilidad de acceder a nuevos préstamos, cerrando una de las principales herramientas que durante años permitió amortiguar los desequilibrios de la economía familiar.
El escenario adquiere características particulares en ciudades del interior bonaerense y de la Costa Atlántica. En distritos como el Partido de La Costa, Villa Gesell, Pinamar o Mar Chiquita, donde buena parte de la actividad económica depende de la temporada turística, la estacionalidad de los ingresos hace todavía más difícil absorber el incremento de los gastos fijos durante los meses de menor movimiento.
Los dos informes permiten mirar más allá del índice de inflación. La evolución de los precios sigue siendo un indicador central de la economía, pero ya no alcanza por sí sola para explicar la situación de los hogares. El mayor peso de las tarifas y otros gastos esenciales sobre los ingresos, sumado al deterioro del acceso al crédito, ayuda a entender por qué la percepción de alivio todavía no llega a buena parte de las familias argentinas.
LOS DATOS CLAVE
* 22% de los ingresos de los hogares de menores recursos se destina hoy al pago de servicios públicos y transporte.
* A fines de 2023, esa proporción era de apenas 5,3%.
* La mora en préstamos personales y tarjetas continúa en aumento.
* Casi 7 millones de argentinos ya no califican para acceder a nuevo crédito formal.
* Los informes fueron elaborados por el Observatorio de Tarifas y Subsidios de la UBA-Conicet y por Clarín sobre la base de estadísticas del sistema financiero.












