30 JUN 2026 - 14:04 | Sociedad
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Ranchos homenajeó al “Tata” Brown a 40 años de la histórica consagración en el Mundial de México ’86

“Nunca dejó de ser un vecino de Ranchos”, aseguró Juan Manuel Álvarez, intendente de General Paz, sobre el futbolista y director técnico fallecido en 2019.

El “Tata” Brown jugó 15 años en el fútbol profesional y tuvo su última experiencia como técnico en 2013, en Ferro. (Foto: 0221)

Con un monumento emplazado en el Polideportivo  Municipal, la ciudad de Ranchos (partido de General Paz) homenajeó a José Luis “Tata” Brown, nacido allí el 10 de noviembre de 1956. El monumento lo muestra en el momento más emblemático de la carrera del futbolista, en la final del Mundial de México 1986 que jugó  con el hombro derecho luxado, sosteniendo el brazo en la camiseta agujereada a propósito para introducir allí el dedo pulgar.

Del acto participaron su hermano mellizo, Miguel Ángel Brown; su hija Florencia; vecinos y autoridades locales, quienes descubrieron la escultura que Además, el monumento consta de otra placa que reproduce un fragmento del relato del gol que el “Tata” hizo en el partido decisivo contra Alemania, realizado por Víctor Hugo Morales, quien en la narración radial mencionó a Ranchos, el pueblo que vio nacer al campeón del mundo.

José Luis Brown pasó su infancia en Ranchos, entre su pasión por el fútbol y la Casa del Niño “Virgencita del Pilar”, un hogar infantil municipal al que siempre se mantuvo ligado. Ya de adolescente comenzó su formación deportiva en las inferiores de Estudiantes de La Plata. Para ir a entrenar todos los días hacía dedo sobre la Ruta 29, buscando que algún automovilista lo acercara hasta la ciudad de las diagonales.

Su carrera lo llevó a consagrarse campeón dos veces conEstudiantes y jugar en Atlético Nacional (Colombia), Boca Juniors, Deportivo Español, Brest (Francia), Murcia (España) y Racing. Sin embargo, el momento más importante del defensor llegaría en el Mundial de México 1986, cuando abrió el marcador de cabeza en la final frente a Alemania y escribió una de las páginas más emblemáticas de la historia de la Selección Argentina.

En Ranchos, esa imagen del “Tata” jugando visiblemente dolorido y disminuido físicamente  –se negó a ser reemplazado– sigue transmitiéndose de generación en generación como un símbolo de esfuerzo, sacrificio y amor por la camiseta que vistió en 36 oportunidades (incluidos los 7 partidos de la Copa del Mundo de 1986) y en la que convirtió un solo gol, pero que contribuyó a lograr un título. 

Durante el homenaje, su hija Florencia recordó el legado de su padre: “Él me enseñó que los sueños se cumplen si uno trabaja por ellos. Cuando se lesionó en la final ya había dado todo, pero decidió seguir. Nos dejó el mensaje de luchar por lo que queremos, sacrificarnos, esforzarnos y hacerlo siempre con humildad”.

Por su parte, el intendente de General Paz, Juan Manuel Álvarez, destacó el vínculo permanente que Brown mantuvo con su pueblo natal: “Me tocó recibir al ‘Tata’ cuando regresó a vivir en Ranchos. Pudimos homenajearlo en vida poniéndole su nombre al estadio municipal y hoy nos toca realizar este primer homenaje desde que ya no está entre nosotros. Nunca dejó de ser el ‘Tata’, de caminar por la laguna con su perro o de participar cada vez que hacía falta en una campaña solidaria para la Casa del Niño. Nunca dejó de ser un vecino de Ranchos”.

Además de su carrera como futbolista, que se extendió desde 1975 a 1990, el “Tata” Brown fue ayudante de campo y director técnico. En esta última función pasó por Los Andes, Almagro, Nueva Chicago, Atlético Rafaela, Ben Hur (Rafaela), Ferro, Blooming (Bolivia) y la Selección Sub-17 de Argentina. Falleció el 12 de agosto de 2019 a los 62 años tras una larga lucha contra el Alzheimer, una dura enfermedad neurodegenerativa.