La Región: detectan un caso de gripe aviar en Ranchos y el gobierno suspende parcialmente las exportaciones
Tras la aparición de un caso en General Madariaga, el Senasa confirmó otro en un criadero de la ciudad cabecera de General Paz y activó un plan de contingencia. El organismo aclaró que la producción destinada al mercado interno continuará desarrollándose con normalidad.

El SENASA remarcó que la influenza aviar no se transmite por el consumo de carne de aves ni de huevos.
La confirmación de un nuevo caso de influenza aviar altamente patógena (IAAP) H5 en aves de corral en la provincia de Buenos Aires volvió a encender las alertas sanitarias y comerciales en la cadena avícola. Tras el diagnóstico positivo, se dispuso el cierre temporal de las exportaciones de carne aviar hacia los mercados que exigen el estatus de país libre de la enfermedad.
Según informó el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), el caso fue detectado en aves reproductoras de un establecimiento ubicado en la localidad bonaerense de Ranchos (partido de General Paz), luego del análisis de muestras en el laboratorio oficial del organismo. Esto se suma a la reciente detección de casos en ejemplares de gaviota capucho café, cisne coscoroba y cisne de cuello negro, en la Reserva Laguna La Salada Grande, en el partido de General Madariaga.
De acuerdo con el comunicado, tras la notificación por la presencia de signos clínicos compatibles con la enfermedad y una elevada mortandad de aves, veterinarios oficiales recolectaron muestras en Ranchos que fueron remitidas al Laboratorio Oficial del Senasa en Martínez. Allí se confirmó el resultado positivo a IAAP H5.
A partir de la confirmación, el organismo activó de inmediato su plan de contingencia. “Para la contención del virus, el organismo activó rápidamente su plan de contingencia, con la inmediata interdicción del establecimiento”, se indicó.
En línea con el protocolo sanitario vigente, se estableció una Zona de Control Sanitario. El esquema contempla “una zona de perifoco de 3 km alrededor del brote, donde se intensifican las medidas sanitarias de contención, bioseguridad y restricción de movimientos; y otra área de vigilancia de 7 km alrededor de la zona de perifoco, donde se realizan tareas de monitoreo, control y rastrillaje epidemiológico”.
Entre las acciones previstas, los agentes del Sensa supervisarán el despoblamiento del establecimiento afectado. Según se detalló, se llevará adelante el despoblamiento y la disposición final de las aves, con la posterior aplicación de medidas de higiene y desinfección en el predio.
El impacto más inmediato se dio en el frente externo. “Se suspenderán temporalmente las exportaciones de productos aviares hacia los países con los que mantiene un acuerdo sanitario como libre de la enfermedad”, señaló el organismo sanitario.
La notificación oficial será elevada a la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), en cumplimiento de los compromisos internacionales asumidos por la Argentina en materia de transparencia sanitaria, según informó La Nación.
No obstante, el comunicado aclaró que la situación no implica un freno total al comercio exterior. “La Argentina podrá continuar comercializando con aquellos Estados que reconocen la estrategia de zonificación y compartimentos libres de IAAP”, se precisó, en referencia a los mercados que aceptan ese criterio técnico.
En términos sanitarios, el horizonte para recuperar el estatus dependerá de la evolución epidemiológica. “En caso de no presentarse otro brote en establecimientos comerciales y una vez transcurridos al menos 28 días posteriores a las tareas de sacrificio, limpieza y desinfección en el brote, la Argentina podrá autodeclararse libre ante la OMSA y restablecer su condición sanitaria, posibilitando la reactivación de las exportaciones aviares”, detalló el Senasa.
Mientras tanto, el organismo buscó llevar tranquilidad al consumidor local. “La producción destinada al mercado interno continuará desarrollándose con normalidad, dado que la influenza aviar no se transmite por el consumo de carne de aves ni de huevos”, se remarcó.
En paralelo, se reforzaron las recomendaciones preventivas para toda la cadena. Los establecimientos comerciales deberán intensificar sus medidas de manejo, higiene y bioseguridad, en consonancia con la resolución Nº 1699/2019.
Entre las pautas se incluyen inspeccionar periódicamente la integridad de las mallas antipájaros, verificar el correcto lavado y desinfección de vehículos e insumos, intensificar la limpieza en zonas con acumulación de materia fecal de aves silvestres —consideradas transmisoras del virus— y reducir o eliminar las áreas con agua estancada que puedan atraer otras aves.
Para los tenedores de aves de traspatio, el organismo aconsejó mantenerlas en espacios protegidos para evitar el contacto con ejemplares silvestres, utilizar ropa exclusiva de trabajo, higienizar y desinfectar periódicamente las instalaciones y restringir el acceso de aves silvestres a fuentes de agua y comida. Asimismo, ante la observación de mortandades o sintomatología nerviosa, digestiva o respiratoria en aves, solicitaron la respectiva notificación de manera inmediata al Senasa.












