En Semana Santa, la rosca de Pascua ocupa un lugar central en la mesa familiar. Este pan dulce en forma de anillo, decorado con crema pastelera, frutas o chocolate, es mucho más que una costumbre gastronómica: encierra un fuerte simbolismo ligado a la fe y a antiguas tradiciones.
EL ORIGEN DE LA ROSCA DE PASCUA
La rosca de Pascua tiene raíces en celebraciones paganas de Europa que marcaban la llegada de la primavera. En esas festividades, era habitual elaborar panes circulares como símbolo del ciclo de la vida, la renovación y la fertilidad.
Con la expansión del cristianismo, estas prácticas fueron resignificadas y adaptadas al calendario religioso. Así, la rosca pasó a representar la resurrección de Cristo y el concepto de vida eterna.
Su forma circular —sin principio ni fin— remite a la eternidad, mientras que los huevos que suelen acompañarla simbolizan el nacimiento y la vida nueva, en sintonía con el mensaje pascual.
DEL AYUNO A LA CELEBRACIÓN
Más allá de su origen simbólico, la rosca también tiene un sentido concreto dentro del calendario litúrgico.
Durante la Cuaresma —los 40 días previos a la Pascua— los creyentes practican el ayuno y la abstinencia como forma de preparación espiritual. En ese contexto, el Domingo de Pascua marca el fin de ese período.
La rosca aparece entonces como un alimento asociado a la celebración: representa el regreso a la abundancia y el encuentro familiar después de semanas de recogimiento.
CUÁNDO SE COME LA ROSCA DE PASCUA
Tradicionalmente, la rosca se consume el Domingo de Pascua, generalmente después del almuerzo o durante la merienda en familia.
Sin embargo, con el paso del tiempo su consumo se extendió: muchas personas la compran desde el Viernes Santo o incluso antes, para compartir en desayunos o mates durante todo el fin de semana largo.
Hoy, la receta también evolucionó. A las versiones clásicas se suman opciones rellenas, con chocolate, sin gluten o veganas. Más allá de las variantes, el sentido se mantiene: celebrar, compartir y marcar el cierre de la Semana Santa con un símbolo de renovación.
20 de mayo. La Justicia investiga el accionar policial tras el accidente y la agresión sufrida por el adolescente de 15 años que falleció por un severo traumatismo de cráneo, según reveló la autopsia. “La Policía le dio un permiso a Marzzellino para matar: lo mató a golpes a Kevin delante de ellos”, le dijo el abogado de la familia de la víctima.
20 de mayo. Hasta el momento, la única persona imputada formalmente en la causa es la conductora del Ford Ka que chocó a la motocicleta en la que viajaba Kevin Martínez, de 15 años, quien falleció por una “fractura múltiple de cráneo”.
19 de mayo. El episodio quedó registrado por las cámaras de seguridad y los ladrones venían de robar en una vivienda lindera, contó la mujer, cuyo marido fue golpeado con un ladrillo. Los delincuentes escaparon y abandonaron el auto cerca del aeropuerto de Mar del Plata, sobre la Ruta 2.
19 de mayo. Ocurrió ayer por la noche a la altura kilómetro 376, cerca de Costa Esmeralda. Los ocupantes del Citroën DS3 no sufrieron heridas de gravedad, pero el animal murió en el lugar.
19 de mayo. Se trata de Kevin Martínez, el joven que resultó herido de gravedad cuando su moto chocó con un auto y luego fue golpeado por un vecino mientras permanecía inmovilizado en una camilla. El abogado de la familia habló con ENTRELINEAS.info y reclama la inmediata imputación y detención del agresor.
18 de mayo. Ocurrió durante la madrugada del sábado en pleno centro de la ciudad. Las cámaras de seguridad registraron cómo los delincuentes ingresaron al local montados a caballo, eligieron lo que querían llevarse y escaparon con calma. Todavía no pudieron ser identificados.
18 de mayo. La violenta secuencia ocurrió delante de efectivos policiales, agentes municipales y personal de salud, que habían acudido al lugar después de que el joven fuera embestido por un auto. Otro adolescente que lo acompañaba está internado en grave estado. La causa está caratulada como homicidio culposo.