Nicolás Jesús Monje, el docente y militante por los Derechos Humanos en el Partido de La Costa, denunció haber sido víctima de una amenaza con características mafiosas en su propio domicilio de La Lucila del Mar a raíz de la aparición en el patio de su vivienda de una bolsa negra tipo mortuoria atada con cinta adhesiva que simulaba ser un cuerpo humano, aunque en su interior había botellas plásticas.
Un par de días después, cuando el hecho tomó estado público y generó una lógica preocupación en la comunidad del Partido de La Costa, una publicación en Instagram permitió conocer que aparentemente fueron estudiantes de 5º año de la Escuela Secundaria Nº 14 de La Lucila del Mar los que habían elaborado y tirado en la casa de Monje la bolsa negra.
Los alumnos explicaron que, en el marco de la Semana del Estudiante, confeccionaron un muñeco como parte de una decoración alusiva a Halloween. Al finalizar la jornada, y ya que nadie tenía ganas de cargarlo hasta su casa, uno de los chicos lo arrojó al frente de una vivienda sin reparar en las consecuencias.
“Nadie quería llevar algo tan grande y nuestro compañero lo revoleó a una casa, y nadie dijo nada porque sentimos que fue algo sin importancia, pero vemos que no es así. El muñeco es nuestro, no hubo ninguna intención de amenaza”, explicaron los jóvenes en un posteo difundido por redes sociales, donde pidieron disculpas por la confusión y aclararon que no buscaron intimidar a nadie.
El episodio, que derivó en la realización de una denuncia judicial, terminó revelándose como un malentendido. Pero las alarmas que se encendieron no deberían tildarse de exageradas: es saludable que cualquier sociedad reaccione enérgica y rápidamente ante un hecho de estas características. Y más aún un contexto social marcado por la violencia y los discursos de odio. Si finalmente el asunto no pasa mayores, quedará como una anécdota, y al mismo tiempo una advertencia de un pueblo que está atento a no dejarse intimidar, si ese fuese el caso.
20 de mayo. La Justicia investiga el accionar policial tras el accidente y la agresión sufrida por el adolescente de 15 años que falleció por un severo traumatismo de cráneo, según reveló la autopsia. “La Policía le dio un permiso a Marzzellino para matar: lo mató a golpes a Kevin delante de ellos”, le dijo el abogado de la familia de la víctima.
20 de mayo. Hasta el momento, la única persona imputada formalmente en la causa es la conductora del Ford Ka que chocó a la motocicleta en la que viajaba Kevin Martínez, de 15 años, quien falleció por una “fractura múltiple de cráneo”.
19 de mayo. El episodio quedó registrado por las cámaras de seguridad y los ladrones venían de robar en una vivienda lindera, contó la mujer, cuyo marido fue golpeado con un ladrillo. Los delincuentes escaparon y abandonaron el auto cerca del aeropuerto de Mar del Plata, sobre la Ruta 2.
19 de mayo. Ocurrió ayer por la noche a la altura kilómetro 376, cerca de Costa Esmeralda. Los ocupantes del Citroën DS3 no sufrieron heridas de gravedad, pero el animal murió en el lugar.
19 de mayo. Se trata de Kevin Martínez, el joven que resultó herido de gravedad cuando su moto chocó con un auto y luego fue golpeado por un vecino mientras permanecía inmovilizado en una camilla. El abogado de la familia habló con ENTRELINEAS.info y reclama la inmediata imputación y detención del agresor.
18 de mayo. Ocurrió durante la madrugada del sábado en pleno centro de la ciudad. Las cámaras de seguridad registraron cómo los delincuentes ingresaron al local montados a caballo, eligieron lo que querían llevarse y escaparon con calma. Todavía no pudieron ser identificados.
18 de mayo. La violenta secuencia ocurrió delante de efectivos policiales, agentes municipales y personal de salud, que habían acudido al lugar después de que el joven fuera embestido por un auto. Otro adolescente que lo acompañaba está internado en grave estado. La causa está caratulada como homicidio culposo.