26 OCT 2026 - 12:41 | Sociedad
Comunidad

Acto a 25 años de la desaparición de Darío Jerez: "No hemos llegado ni cerca a algo que se parezca a la Justicia"

La comunidad del Partido de La Costa participó en Santa Teresita de una nueva jornada conmemorativa en reclamo de verdad y justicia. Tras las habituales expresiones culturales y artísticas, Julián Jerez, uno de los hijos de Darío, pronunció un emotivo discurso que aquí compartimos en forma completa.

“La memoria tiene que ser popular y colectiva, sino no sirve para nada”, expresó Julián Jerez. (Foto: Memoria Activa Dario Jerez)

Este domingo la comunidad del Partido de La Costa participó en Santa Teresita de una nueva jornada conmemorativa en reclamo de verdad y justicia por Darío Jerez, el corredor de una empresa alimenticia y cobrador de una financiera en sus ratos libres, el esposo de Viviana Zubiaurre y padre de Julián, Joaquín y Germán, que fue víctima de desaparición forzada el 25 de octubre de 2001, hace ya 25 años. 

El siempre emotivo acto central se llevó a cabo ayer en la intersección de las calles 3 y 29, rebautizada como Diagonal Darío Jerez, el sector exacto donde el costero de entonces 40 años fue visto por última vez. Y como es tradicional, estuvo atravesado por expresiones culturales y artísticas, entre las que dijeron presente Somos Como Somos (@somoscomosomos.duo), Sanclementino (@sanclementino.folklore), Afroduo (@afro_duo), Sentir Folklore (@sentirfolklore), Ariel Pérez (@ariperezmusica), Pablo Kingo (@musicaentreamigos.ar), Los Querandíes y Candombe del Mar (Grupo de tambores).

El momento central del encuentro fue la lectura del discurso de uno de los hijos de Darío, Julián Jerez, quien evocó la figura de su padre, realizó un repaso de la causa judicial y reivindicó la necesidad de construir una "memoria popular y colectiva" frente al dolor de dos décadas y media sin respuestas del Estado. 

Julián manifestó que “la esperanza de encontrar vivo a mi papá se fue apagando como una velita que ya no ilumina nada”, pero destacó el acompañamiento de la comunidad del Partido de La Costa. “Somos una familia muy afortunada de tenerlos cerca” y enfatizó que la búsqueda de Justicia de su familia está atravesada por el amor y no por el odio. 

“El único camino que conocemos es la lucha colectiva, solidaria y terca como una mula. Sabemos que con el rito de salir todos los años a la calle, dejando un rato las pantallas y con las peleas que damos todos los días, le estamos dando un poquito de forma al futuro. Seguimos porque resistir es vivir y depende de nuestro compromiso que el futuro sea un lugar menos triste”, dijo en uno de los tramos más significativos del discurso, que a continuación reproducimos en forma completa.

Discurso de Julián Jerez (25/10/26)

“Para arrancar, gracias a cada artista y a cada laburante que destina su tiempo y su esfuerzo a que este acto salga impecablemente como todos los años.

En un contexto en el que casi no se puede disfrutar de nada porque todo es guita y la guita falta, es fundamental no desanimarnos, que no nos roben también la sonrisa, agarrarnos con las uñas de los momentos donde existe alguito de alegría y disfrutar, aunque sea un rato, de la belleza de los espacios de lucha. Somos una familia muy afortunada de tenerlos cerca. Sin ustedes, tal vez nos hubiéramos conformado con quedarnos mirándonos el ombligo, llorando quietitos la desgracia. No podríamos haber llegado, un poco remendados, pero todavía enteros, a 25 años de lucha desde que desaparecieran a Darío. No tengo muchas cosas claras, pero de una estoy seguro y es que la memoria tiene que ser popular y colectiva, sino no sirve para nada.

Desde este escenario cumplimos todos los años con el ritual de la memoria del pueblo. Hacemos historia y denunciamos que La Costa no es solo un lugar feliz de veraneo en el que hay playita y protector solar. También pasan cosas horribles. Existen personas que hacen que pasen cosas horribles y existimos también los que las combatimos. Es un rol que nunca nadie preguntó si podíamos o queríamos tener. La vida decide darte los dientes contra el cordón de la vereda y patearte para que salgas a jugar. Nos tocó y tratamos de hacerlo de la mejor manera posible. Buscamos que nadie tenga que sufrir la desaparición de un ser querido tratando de subir un enlace, un link, un puente entre Darío y quienes no lo conocieron porque sabemos que pueden haber venido de otro lado o porque no habían nacido cuando pasó esto. Para contarles todo esto, estamos acá.

Rubén Darío Jerez, nuestro papá, el marido de Vivi, nació el 19 de marzo de 1961 en Maipú, provincia de Buenos Aires, y ahí vivió hasta los 3 años cuando su familia se mudó a General Lavalle para trabajar en el campo. Era una persona preciosa, muy sociable, un trabajador incansable que participaba además en las instituciones mientras le diera el tiempo. Le gustaba mucho leer, le apasionaban la geografía y la historia. Trabajaba en la empresa Hardcore y a tiempo parcial en una financiera local que existía en ese momento, que era Comprar SRL. Darío tenía 40 años cuando lo desaparecieron el 25 de octubre del 2001 en esta esquina. El día de su desaparición salió de casa la mañana después de desayunar con nosotros. Alrededor del mediodía después de visitar un cliente, testigos lo vieron en la calle con un directivo de la empresa Comprar y esa fue la última vez que lo vieron. Su auto quedó estacionado con las ventanillas abiertas y los objetos personales adentro.

Todos los años me pasa lo mismo. Alrededor del 25 de octubre, sin querer, como que me implosiona el cuerpo, se me bajan las defensas, me enfermo y vuelvo a ser el mismo nenito, que no podía ni llorar y que quería acostarse a dormir para que al otro día todo estuviera solucionado, esperando que todo esto solo haya sido un mal sueño. Por el encubrimiento de la desaparición de Darío fueron imputados tres ex funcionarios municipales: Jorge Grande, Daniel López y Cristian Ibarra. Y dos integrantes de la financiera local donde trabajaba, Alejandro Muñoz y Carlos Subirol. Ninguno habló. Nunca. Durante el juicio que se realizó en marzo de 2013, los cinco imputados fueron absueltos por el TOC número 2 de Dolores, integrado por los jueces Analía Ávalos, Jorge Tamagno y Carlos Colombo.

Los dueños de todas las cosas pocas veces sufren la impunidad. Eso nos pasa a quienes vivimos de nuestro trabajo. La Cámara de Casación Penal anuló la sentencia por considerar que hubo una errónea valoración de la prueba y reenvió la causa a primera instancia para un nuevo juicio. Sin embargo, la Cámara no se expidió sobre la consideración de este delito como crimen de desaparición forzada. Al no estar caratulada como desaparición forzada, después de años cuando la causa volvió a primera instancia, el tribunal declaró la prescripción de la acción penal confirmada luego por la cámara, decisiones que desconocen el carácter continuo y permanente de la desaparición de Darío. En 2021, la Comisión Provincial por la Memoria, en su carácter de mecanismo local de prevención de la tortura, presentó el caso ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para que el órgano internacional califique el hecho como un caso de desaparición forzada y exija al Estado argentino una investigación que permita conocer la verdad y terminar con dos décadas y media de impunidad. La esperanza de encontrar vivo a mi papá se fue apagando como una velita que ya no ilumina nada.
 
Vamos buscando huesitos o algo chiquito, cualquier cosa que nos diga qué fue lo que hicieron con él. A 25 años no hemos llegado ni cerca algo que se parezca a la Justicia. Hemos hecho amigos entrañables y compañeros de trinchera, pero también se nos han ido mucho antes de lo que quisiéramos, los imprescindibles de cada batalla. Entre ellos, Marcos Belén, a quien lloramos y extrañamos y por quien también luchamos. Perdonen, hoy es mi día de llorar. Nos cuesta comprender lo podrida que puede estar el alma de los responsables de hacer desaparecer a una persona. Sin ninguna duda estamos del otro lado de la mecha de esa gente y los enfrentamos levantando la bandera más pobre y poderosa que supimos conseguir, que es la bandera del amor, a Darío y a la lucha. Llevamos orgullosos la única herencia que nos dejó, que es su apellido. No odiamos, amamos fuerte. Nunca vamos a estar bancando discursos de odio porque no buscamos venganza. El único camino que conocemos es la lucha colectiva, solidaria y terca como una mula. Sabemos que con el rito de salir todos los años a la calle, dejando un rato las pantallas y con las peleas que damos todos los días, le estamos dando un poquito de forma al futuro. Todos nosotros somos albañiles de ese futuro. No podemos permitir que nos hagan creer que no se puede. Todos acá somos guerreadores valientes y si nos cansamos, apretamos los dientes, descansamos un ratito y seguimos porque resistir es vivir y depende de nuestro compromiso que el futuro sea un lugar menos triste.

Como todos los desaparecidos, Darío está presente en nosotros y su presencia es un escudo para que no le pase más a nadie, a nadie más. ¿Darío? ¡Presente! ¿Darío? ¡Presente! ¿Darío? ¡Presente! ¡Ahora y siempre! Ahora y siempre! Ahora y siempre! Gracias”.

Video: Memoria Activa Dario Jerez