04 SEP 2026 - 14:57 | Sociedad
Informe

Hablar del suicidio, una forma de concientización

Una artista dolorense compartió su historia de sufrimiento y la forma en la que pudo salir. Una psicóloga propone la palabra como acto revolucionario. Cuando las estadísticas marcan un alarmante crecimiento de los suicidios, qué es lo importante y cuál es el rol del sistema de salud.

Voluntarios de una organización dedicada a la prevención del suicidio y la salud mental colocaron mensajes de aliento en rejas y postes de La Plata. (Foto: Infocielo)

Decidí hacer esto como una forma de ayuda porque sé que cuesta horrores pedir ayuda”. Luz López es una cantante y “standupera” de Dolores y hoy decidió publicar en redes sociales su historia con el saludable afán de concientizar sobre una problemática subvalorada como la del suicidio. 

Justo en el mes en que se concientiza para la prevención del suicidio. Justo cuando acaban de aparecer cifras realmente alarmantes, que indican que la cifra de suicidios aumentó un 22,6% respecto del año pasado y que, entre los jóvenes de entre 15 y 34 años, es la primera causa de muerte. 

“A veces pensamos que somos re fuertes y que podemos con todo. Pero la realidad es que a veces no se puede y el agujero negro te absorbe más y más”, contó Luz y resaltó qué es lo más importante en este tipo de situaciones límite: “Hay que pedir ayuda”. 

Pero esto no siempre es fácil, advierte. “Yo decidí este año recién hablar con mis mejores amigos”, expresó, aunque esa decisión no llegó rápido. “No sabía si comunicarles esto o no, no los quería preocupar y menos ser una carga. Es un tema pesado no querer formar parte de la vida”.

Luz se sentía mal, con “una crisis que tuve en silencio, en el campo, alejada del mundo porque crecí no sabiendo comunicar bien mis emociones”. Y la situación económica y la falta de trabajo sólo empeoraban la cuestión. 

Pero esa apertura al diálogo fue una salvación: “Varias personas que conozco han tenido estos pensamientos y nos hizo muy bien charlarlo abiertamente”, aunque reconoció que inicialmente “no es una cosa de la que la gente quiera hablar”.

Luz lista las cosas que le hicieron bien: su gata, comer frutas, caminar o andar en bici, escuchar música y escribir. “Esto como alternativa a la terapia porque no tengo plata y no tengo cómo pagar, entonces mi cerebro se obligó a encontrar otro tipo de soluciones”, acotó. 

En esa especial de manuel artesanal de supervivencia, la artista dolorense puso el dedo en la llaga: la falta de oportunidades para el acceso a la salud mental, las dificultades del servicio público, la escasa atención que la cuestión está teniendo desde las instituciones oficiales para las personas de menos recursos. 

HABLAR DE SUICIDIO, UN ACTO REVOLUCIONARIO
Para la licenciada en psicología Gisela González (MP 47215), el silencio en torno al suicidio tiene que ver al menos con dos cuestiones: por un lado, con la idea de que nombrarlo puede inducirlo, pero también con la angustia de quien escucha. “Escuchar a alguien que piensa en suicidarse nos enfrenta con algo para lo que no siempre tenemos palabras”. 

Estos dos aspectos terminan generando un efecto paradójico: allí cuando más palabras se necesitarían, más silencio hay. “Es importante recuperar el valor de la palabra, pero también creo que es muy importante recuperar el valor de la escucha”, indica la profesional. 

Cuando alguien dice que piensa en el suicidio, “es importante hacer lugar para escuchar qué es eso que está diciendo. A veces en esos pensamientos o en esas expresiones hay un modo de poner en palabras que la vida tal como está siendo vivida en ese momento se ha vuelto imposible de sostener”

Y esto no significa minimizar el riesgo”, enfatiza. “Por el contrario, toda expresión de esta naturaleza merece ser tomada en serio, escuchada, alojada”, explica. Y agrega que “esto también supone que podamos contar con un sistema de salud que pueda ofrecer respuestas adecuadas frente a situaciones de sufrimiento y de riesgo. Porque no podemos depositar solamente en los vínculos cercanos la responsabilidad de alojar situaciones que muchas veces requieren también de intervenciones profesionales e institucionales”.

En esta línea, la licenciada González considera que “una de las tareas de la prevención es construir las condiciones de posibilidad para que el sufrimiento pueda ser hablado”, algo que se ve sumamente dificultado en nuestra época “en la que parece que cada vez hay menos lugar para la tristeza, en la que existan mandatos persistentes de estar bien, de salir adelante, de  transformar aquello que nos duele, sin hacerle lugar al tiempo subjetivo para que eso ocurra”

Cuando el bienestar se vuelve un imperativo y cuando la tristeza se transforma en algo que es necesario eliminar, generar las condiciones de posibilidad para hablar del sufrimiento me parece un acto revolucionario”, sostiene. 

 En este contexto, entiende que también “al pensar en la prevención es importante hablar de qué nos pasa a los que escuchamos cuando alguien nos muestra su dolor. Preguntarnos si podemos escucharlo sin apresurarnos, si podemos soportar que no haya respuestas inmediatas, si podemos pedir ayuda quienes no sabemos cómo acompañar. Es decir, construir redes, trabajar en comunidad para que aquello que nos deja sin palabras, por lo menos no nos deje solos”. 

SUICIDIO: CIFRAS QUE ALARMAN
En 2025 se registraron en el país 5.209 muertes por suicidio, la cifra más alta de los registros nacionales. Esto implica un aumento del 22,6% frente a 2024. Entre 2017 y 2025, el incremento total acumulado fue del 57,7%, elevando la tasa a 11,8 casos cada 100.000 habitantes.

Si vos o alguien que conocés está atravesando una crisis, hay líneas telefónicas gratuitas y confidenciales de asistencia, que están disponibles las 24 horas:

>Línea 135: Centro de Asistencia al Suicida (gratuito desde CABA y GBA) y (011) 5275-1135 desde todo el país.

>Salud Mental Nación / Provincia: Línea de orientación en salud mental y consumos problemáticos al 0800-222-5462