Domingo 05 de abril de 2026
05 APR 2026 - 10:41 | Sociedad

Semana Santa: cuál es el verdadero significado del Domingo de Pascua y Resurrección

Conmemora la resurrección de Jesucristo al tercer día de su crucifixión y marca el inicio del Tiempo Pascual, el período más importante del calendario cristiano.

Esta fecha pone fin al Triduo Pascual.

El Domingo de Resurrección, también conocido como Domingo de Pascua, es la celebración central del cristianismo: recuerda el momento en que Jesucristo vence a la muerte y resucita al tercer día de haber sido crucificado. 

La fecha pone fin al Triduo Pascual —que incluye el Jueves Santo, el Viernes Santo y el Sábado Santo— y cierra la Semana Santa. A su vez, inaugura un nuevo ciclo litúrgico de 50 días, denominado Tiempo Pascual, que culmina con Pentecostés.

EL NÚCLEO DE LA FE CRISTIANA 

Para los creyentes, la Resurrección no es un hecho simbólico menor, sino el fundamento mismo de la fe. La palabra “Pascua” proviene del hebreo “Pésaj”, que significa “paso”, y en la tradición cristiana representa el paso de Cristo de la muerte a la vida eterna.

Este acontecimiento es interpretado como la confirmación de la promesa de salvación y la esperanza de vida después de la muerte.

EL REKATO BÍBLICO 

Según los Evangelios, tras la crucifixión, el cuerpo de Jesús fue entregado por Poncio Pilato a José de Arimatea, quien lo colocó en un sepulcro excavado en la roca y sellado con una piedra.

Sin embargo, al tercer día, mujeres seguidoras de Jesús acudieron al lugar y encontraron la tumba vacía. Allí, la presencia de ángeles anunció que había resucitado. Posteriormente, Jesús se apareció a distintos discípulos, quienes difundieron la noticia.

​​​​​QUÉ SE CELEBRA REALMENTE 

El Domingo de Pascua no conmemora la Ascensión —que ocurre 40 días después— sino la Resurrección. La Ascensión, en cambio, recuerda el momento en que Cristo asciende al cielo y se sienta a la derecha de Dios Padre, según la tradición cristiana.

De este modo, la Pascua se consolida como la fiesta más importante del calendario litúrgico: representa la victoria sobre la muerte, la renovación de la fe y el inicio de una nueva etapa espiritual para millones de creyentes en todo el mundo.