La salida de Adorni abre una nueva etapa en el Gobierno y reposiciona a Santilli en la carrera bonaerense
El ahora exjefe de Gabinete se despidió con una carta en la que denunció una persecución política y mediática y reivindicó su lealtad a Javier Milei. Su renuncia deja al descubierto el desgaste del Gobierno nacional y acelera una reconfiguración política que proyecta a Diego Santilli como una de las principales figuras del oficialismo con vistas a las elecciones de 2027.

La renuncia fue anunciada por el propio Adorni en sus redes sociales.
La extensa carta con la que Manuel Adorni anunció su salida de la Jefatura de Gabinete buscó darle un cierre épico a su paso por el Gobierno. Lejos de hacer un balance de gestión, eligió presentarse como víctima de una persecución política, judicial y mediática, reivindicó su lealtad incondicional a Javier Milei y explicó que decidió dar un paso al costado para preservar a su familia. Sin embargo, detrás del tono personal aparece una señal política mucho más profunda: la Casa Rosada terminó aceptando una renuncia que durante semanas intentó evitar mientras el desgaste del funcionario se hacía cada vez más evidente.
La salida deja expuesta una de las principales contradicciones del mileísmo. El Presidente construyó buena parte de su capital político sobre la promesa de no ceder jamás frente a las presiones de la política ni de los medios. Sin embargo, terminó desprendiéndose de uno de sus colaboradores más cercanos cuando el costo de sostenerlo comenzó a superar el beneficio político. La crisis ya no puede leerse únicamente desde el plano personal de Adorni: refleja las dificultades de un Gobierno que, a mitad de mandato, empieza a mostrar señales de desgaste y límites para sostener el relato de fortaleza permanente.
En ese contexto, todo indica que Diego Santilli será el encargado de asumir la Jefatura de Gabinete. El actual ministro del Interior representa un perfil muy distinto: un dirigente con amplia experiencia de gestión, capacidad de negociación y vínculos consolidados con gobernadores, intendentes y legisladores. Su desembarco buscaría ordenar la administración y recuperar volumen político en un momento en que la confrontación permanente comienza a mostrar rendimientos decrecientes.
Pero el movimiento también tiene una clara lectura electoral. La llegada de Santilli lo vuelve a instalar en el centro del escenario nacional y fortalece su proyección como eventual candidato del oficialismo para disputar la Gobernación de la Provincia de Buenos Aires en 2027. En un distrito donde Milei todavía necesita construir una estructura competitiva, la incorporación de un dirigente con fuerte conocimiento territorial aparece como una apuesta estratégica para empezar a disputar el principal bastión del peronismo.
Paradójicamente, la salida de Adorni confirma otra transformación del Gobierno. La administración que prometía prescindir de la política tradicional termina recurriendo, una vez más, a dirigentes formados en ella para sostener la gobernabilidad. La necesidad terminó imponiéndose sobre el discurso. Con Santilli al frente de la Jefatura de Gabinete, Milei intentará recuperar iniciativa política. La incógnita ya no es quién ocupará el cargo, sino si un cambio de nombres alcanza para corregir problemas que parecen estar mucho más vinculados al modo de ejercer el poder que a las personas que integran el gabinete.









