Domingo 25 de enero de 2026
25 JAN 2026 - 11:05 | Política
ANÁLISIS DE DOMINGO

Del empleo estable al rebusque permanente: la crisis cambia la forma de trabajar en la Argentina

El avance del cuentapropismo, la informalidad y los trabajos fragmentados ya no es una excepción sino una regla. Casi la mitad de los ocupados trabaja fuera del empleo formal tradicional, en un mercado laboral que se reconfigura al ritmo de la crisis económica.

La informalidad laboral alcanza aproximadamente al 43,3% de los trabajadores.

La Argentina atraviesa una transformación silenciosa pero estructural en su mercado laboral. Aunque las tasas oficiales de desempleo se mantienen en niveles relativamente bajos, el dato es engañoso: trabajar ya no garantiza estabilidad, derechos ni previsibilidad.

En un artículo publicado este domingo por La Nación, el prestigioso periodista Jorge Liotti describe que el empleo formal privado se encuentra prácticamente estancado desde hace más de una década, con alrededor de 6,1 millones de trabajadores registrados, una cifra que no crece al ritmo de la población ni de la demanda laboral.

El cuentapropismo ya no expresa autonomía: funciona como un refugio frente a la falta de empleo formal, a costa de mayor precariedad.

DEL EMPLEO COMO ANCLA AL INGRESO COMO URGENCIA

En paralelo a ese estancamiento, crecen con fuerza las estrategias informales y el cuentapropismo precario. Hoy, el objetivo central para millones de personas ya no es “tener un trabajo”, sino generar ingresos suficientes para llegar a fin de mes, aun cuando eso implique combinar múltiples actividades.

Los datos son elocuentes: la informalidad laboral alcanza aproximadamente al 43,3% de los trabajadores, y si se suman los cuentapropistas informales, el fenómeno se acerca al 45% del total de ocupados. No se trata de una economía marginal, sino de una porción estructural del sistema productivo.

CUENTAPROPISTAS: EL CRECIMIENTO MÁS ACELERADO

Uno de los fenómenos más significativos es el crecimiento de los cuentapropistas informales. En los últimos años, este grupo pasó de 2,7 millones a más de 3,3 millones de personas, convirtiéndose en el segmento que más creció dentro del mercado laboral.

Lejos de representar únicamente autonomía o espíritu emprendedor, en muchos casos el cuentapropismo funciona como un refugio frente a la imposibilidad de acceder a empleo registrado, evitando que el desempleo suba aún más, pero al costo de mayor precariedad.

EL ROL DE LAS PLATAFORMAS Y EL TRABAJO FRAGMENTADO

El auge de las plataformas digitales expone con claridad este nuevo escenario. Según datos citados en el análisis de La Nación:

  • La cantidad de repartidores activos en Rappi creció cerca de 40% entre noviembre de 2024 y noviembre de 2025, pasando de poco más de 31.000 a más de 43.000.
  • En PedidosYa, el número de repartidores aumentó alrededor de 23% entre fines de 2023 y fines de 2025.

Detrás de estas cifras aparece un rasgo común: trabajos sin estabilidad, con ingresos variables, muchas veces combinados con otras actividades informales, y con escaso acceso a derechos laborales básicos.

MÁS TRABAJO, MENOS DERECHOS

El resultado es una paradoja cada vez más visible: hay más personas ocupadas, pero menos personas protegidas. Gran parte de quienes trabajan en la informalidad no realiza aportes jubilatorios, no cuenta con cobertura de salud y enfrenta ingresos que, en muchos casos, quedan por debajo de la inflación.

Esta dinámica impacta directamente en el consumo, en la planificación familiar y en la posibilidad de proyectar a mediano plazo. El trabajo deja de ser un espacio de integración social para convertirse en una carrera individual de supervivencia.

EL DESAFÍO QUE QUEDA ABIERTO

Tal como plantea el análisis de Jorge Liotti, el problema ya no es solo la falta de empleo, sino la calidad del trabajo disponible y la distancia creciente entre las reglas del sistema laboral y la realidad cotidiana de millones de argentinos.

Repensar políticas públicas, sistemas de protección social y marcos regulatorios aparece como una discusión inevitable. La pregunta de fondo es qué tipo de sociedad se construye cuando el trabajo deja de ordenar la vida y solo alcanza para resistir.